Avanzando en la integración económica de Latinoamérica

CONDICIONES PARA CONTINUAR AVANZANDO EN LA INTEGRACIÓN ECONOMICA LATINOAMERICANA

Por Guillermo Sullings
auton70-acf5bLa idea de una integración económica latinoamericana nace casi al mismo tiempo que la independencia de nuestros países, desde ese tiempo hasta ahora, ha habido numerosos intentos de lograrlo, bajo diversas concepciones económicas, bajo diversos contextos internacionales, y bajo diversas situaciones políticas en los países de la región. Y lógicamente, una buena intención, atravesando el laberinto de tantas variables, a veces se ha encontrado en un callejón sin salida, a veces ha equivocado el rumbo, y a veces ha avanzado, aunque sea a los tropezones.

Para no irnos tan lejos en la historia, digamos que durante mucho tiempo, no pudo prosperar mucho el ideal de la integración, sobre todo porque las oligarquías que dominaban en muchos países, tenían la mirada más puesta en Europa que en su continente, y para su concepción de la economía y sus intereses no era necesario cambiar esa mirada.

Después de la segunda guerra mundial, comienza la búsqueda de modelos de desarrollo propios, sustitución de importaciones, y coordinación regional, en el marco de los planteos que surgieron en la CEPAL, fundada en 1948. Desde entonces han surgido múltiples iniciativas de coordinación para el propósito de integración, como la ALALC y luego la ALADI.; el acuerdo de Cartagena, y el posterior Pacto Andino, el Tratado de Managua, la Comunidad del Caribe, y otros intentos. Hubo dificultades en los intentos de los años 70, sobre todo por la resistencia de los gobiernos militares de la región. En los años 80 las dificultades se vieron más por el lado de la crisis de la deuda externa, que obligaba a ajustes estructurales y políticas proteccionistas. Y en los 90 comienzan las aperturas, pero desde una concepción neoliberal. Surgen el MERCOSUR, la Comunidad Andina, el Mercado Común Centroamericano, y la Comunidad del Caribe. O sea, varios intentos, con la participación de sub-regiones dentro de AL. Como prototipo de la integración globalizante neoliberal estuvo el fracasado intento del ALCA, y como iniciativa opuesta al neoliberalismo, la creación del ALBA.

Podríamos decir que los cambios políticos en la región en los últimos años, no solamente han servido para parir al ALBA, sino también para darle un nuevo perfil al MERCOSUR. Pero aún queda mucho por hacer para que este proceso de integración sea más profundo, más abarcativo, y sobre todo más humanizante.

Sin duda que las intenciones planteadas en el ALBA, se acercan mucho más a esta concepción social y a escala humana de la integración económica, frente a la mera integración comercial neoliberal, que solo sirve para profundizar las asimetrías y para darle impunidad las multinacionales.

Sin duda que ha habido muchos avances. Como humanista no dejo de reconfortarme, cuando veo que varias de las medidas que proponíamos hace casi 5 años, hoy se están implementando o al menos comenzando a estudiar. Tales como la creación de un Banco Latinoamericano, una moneda común latinoamericana, y el hecho de sacarse de encima al FMI, de un modo u otro no deja de ser reconfortante. También proponíamos, allá a principios del 2004, la libre circulación de las personas por la región, la coordinación de políticas macroeconómicas para generar empleo, la complementación tecnológica, y otras medidas más.

Seguramente que muchas otras medidas en esta dirección podrían agregarse, y estarán en la mente de quienes aspiran a una integración económica en la que prime el factor humano. Pero será bueno mencionar algunas de las condiciones que creemos necesarias para que ello se vaya logrando.

Es indudable que no es fácil integrar economías de naciones que tienen signos opuestos en lo político o en lo económico. Hoy vemos como en América del Sur, no es sencillo articular políticas integradoras con gobiernos como el de Uribe, de neto corte autoritario y erigido como cabeza de playa, política, militar y económica, del imperialismo. Tampoco es fácil con un gobierno como el de Perú, poco comprometido con el cambio de modelo. Y no es sencillo que las aparentes buenas intenciones de Bachelet en Chile, le alcancen para saltar el cerco del poder que aún conserva el neoliberalismo en ese país.

También en Centro América y en el Caribe la situación es heterogénea, ya que muchos países siguen siendo rehenes del imperio. Esperemos que el “Cambio de Emperador” sea para bien, pero de todos modos los pueblos de Latinoamérica deberán hacer lo suyo para cambiar a sus gobernantes en las urnas, como ya lo han venido haciendo en buena parte de la región.

Y para eso, primer condición, será necesaria la vasocomunicancia entre los pueblos, para contagiarlos de esperanza. Y en ese sentido, creo que este Foro cumple una importante función.

Pero más allá de la coincidencia que se vaya teniendo en la crítica al sistema neoliberal en extinción, y por ende a su modelo de integración económica de libertad total para el Capital y de desprotección total para los trabajadores. Más allá de la coincidencia en la crítica al modelo consumista, que prioriza el crecimiento asimétrico e irracional, en desmedro de la gente y del medio ambiente. Más allá de todo eso, creo que está pendiente aún encontrar con mayor precisión el nuevo rumbo. Me refiero, a que tenemos que ir pasando de las intuiciones transformadoras, al acierto en el diseño de un nuevo Sistema Económico, que no tenga solo los grandes títulos, sino también el diseño, micro y macro, de las políticas nuevas y de los instrumentos correspondientes. Porque la realidad muestra que los cambios políticos que está teniendo nuestro continente, a veces son acompañados de políticas económicas sumamente eclécticas, y no por convicción sino por falta de argumentos integrales. Dentro de los mismos países con voluntad política de realizar transformaciones, aún conviven enclaves neoliberales, sobre todo en el sistema financiero.

Conviven también concepciones corporativistas, socialistas y keynesianas. Y no estamos hablando aquí de las limitaciones puestas por el condicionamiento de la gestión, en cuanto a la dificultad de torcerle el brazo al poder económico (cosa que pasa a menudo), ni tampoco estamos hablando de la falta de voluntad política para ir a fondo (cosa que también pasa a menudo); no estamos hablando de eso, ya que en todo caso, será parte de este proceso de búsqueda de los pueblos, ir mejorando la perfomance transformadora de sus gobernantes. De lo que estamos hablando ahora es de llegar al diseño de un nuevo sistema integral de economía que sea capaz de abarcar con coherencia y eficacia, todas las aspiraciones que la mayoría de la gente tiene, y que se podrían resumir en una economía humanista, o una economía que ponga al ser humano como valor central, con todas las implicancias que ello tiene.

Porque seguramente todos coincidimos en que la caída del socialismo real no fue el fin de la historia, como tampoco lo será la actual crisis financiera. Pero no está tan claro como continuará la historia de la economía, en la práctica, si asumimos que el capitalismo también ha fracasado.

No vamos a extendernos ahora en el desarrollo de una propuesta de sistema económico superadora; lo que sí quisiera remarcar, como segunda condición para esta integración latinoamericana, es la necesidad de encontrar ese nuevo sistema, para que pueda aplicarse regionalmente.
Una región integrada debiera manejarse con el mismo concepto de un país, donde las asimetrías y las inequidades en la distribución de la riqueza se resuelven de modo conjunto y solidario. Y eso no es compatible con el paradigma competitivo del capitalismo, donde las naciones tratan de ganarle mercado a otras, y de protegerse unas de otras.

Se deben revisar los conflictos generados por las migraciones de la gente, intentando seguir las migraciones del capital, quien no cumple con un interés social, al instalarse y desinstalarse según conveniencias coyunturales. Porque si bien por una parte, se trata de garantizar la libre circulación de las personas por la región, manteniendo todos sus derechos, y trabajando para evitar todo tipo de discriminación. Por otra parte, también se trata de generar condiciones en cada país para que la gente pueda tener trabajo digno y calidad de vida, y no se vea obligada a migrar y desarraigarse.

Es necesario un plan integral regional de desarrollo, contemplando la diversidad y las inequidades, y eso requiere de una actitud solidaria en la política gubernamental, pero que, además, debe ser respaldada por los pueblos, y para eso habrá que trabajar mucho en la concientización, para despojarnos del individualismo.

La solidaridad entre los pueblos es otra condición indispensable, el cimiento necesario para que prospere una integración regional verdadera. No podemos integrarnos si pensamos que el otro es nuestro competidor o que nos saca el trabajo.

Y la solidaridad, como condición que nos predisponga para aceptar un sistema económico que corrija la pésima distribución de la riqueza actual, no es solamente una necesidad regional, entre los países, porque también es una necesidad dentro de cada nación; y si no recordemos las reacciones de algunos sectores importantes de la población, cuando se ha intentado redistribuir la riqueza en países como Venezuela, Bolivia, y Argentina.

¿Cómo lograr consenso mayoritario para aceptar a veces ceder privilegios en el ámbito regional, si nos resulta dificultoso lograrlo a nivel local? Habrá que trabajar mucho en lo cultural, para avanzar en este tema, y creo que este foro, puede hacer mucho al respecto.

Pero en todo caso, más allá de ir ganando en solidaridad entre los sectores sociales de la población, y entre los pueblos de la región, la mirada no debiera estar puesta solamente en la distribución equitativa, sino, además, en el desarrollo creciente, que nos permita elevar la calidad de vida del conjunto, articulando políticas de cooperación, y generando una sinergia que potencie nuestras capacidades y recursos naturales.

Para ir terminando, y como síntesis, podemos decir que, además de las políticas específicas que hemos mencionado, además de las condiciones para la integración que hemos comentado, para que todo vaya coincidiendo coherentemente, en el imaginario y en la implementación de una integración regional, hace falta partir de un nuevo paradigma en la economía.

La Economía debe ser desplazada del centro de gravedad en la sociedad actual, para pasar a ser una actividad más del quehacer humano. Porque el ser humano no ha transitado cientos de miles de años de historia para terminar reduciendo su existencia a ser un simple productor/consumidor. El ser humano tiene que revalorizarse y ocupar el centro de la escena, hoy ocupado por el Dios Dinero.

Y cuando eso se logre, el paradigma fundamental de una economía solidaria: “Iguales derechos e iguales oportunidades para todos”, dejará de ser un precepto teórico, para pasar a incorporarse al sustrato cultural.
Guillermo Sullings-08/11/08
Exposición realizada en el último panel del III Foro Humanista Latinoamericano, titulado “Políticas que facilitan el proceso de Integración económica de la región”.

Texto tomado de Nación Humana

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Una respuesta a “Avanzando en la integración económica de Latinoamérica

  1. Excelente su punto de vista con respecto a los cambios que deben propiciarse en todos los países de latinoamérica… Le apoyo al 100%.

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