Reproducimos un análisis casi íntegro sobre la amenaza que constituyen para nuestros pueblos los biocombustibles.
Nos ha parecido oportuno este material porque no sólo habla del alza de los alimentos, sino que además lo enmarca dentro de su contexto histórico social, así tenemos unas pinceladas de cómo la manipulación lleva a marchar a la gente en contra de sus propios intereses, o cómo estas corporaciones llegarán incluso a arremeter contra la propiedad privada… Y cómo lo vivimos “los de a pie” sumergidos en un mundo que tiende a desestructurarse tanto por arriba (corporaciones, globalización…), como por abajo (autonomías, medio social, etc)
Por Danillo Marello.
(…) {Esta conferencia se da dentro del contexto latinoamericano}
Hoy, cuando se mencionan a los bio-combustibles se está hablando principalmente de dos grupos de sutancias:
a) el bio-diesel, reemplazante del gasoil (producido a partir de aceites vegetales de girasol, maíz, soja, maní, colza, etc.) y
b) b) el etanol (también conocido como alcohol medicinal o el que contienen las bebidas alcohólicas), y producido a partir de caña de azúcar y otros bagazos.
Su producción los coloca como productos más caros que el petróleo, por lo que no fueron considerados económicamente viables sino a partir del momento en que el petróleo alcanza el precio de 50 dólares por barril. A partir de entonces es que las mismas petroleras y el poder financiero comienzan a interesarse vivamente por ellos como reemplazantes del cada vez más escaso petróleo.
POSTURA
Como Humanistas afirmamos, sin ninguna duda que, en el actual contexto político y económico, la producción masiva de bio-combustibles implicará una drástica disminución en la producción de alimentos y su consecuente escasez y encarecimiento; además de la deforestación masiva e indiscriminada de grandes superficies de selvas, bosques y montes.
Esto ya ha comenzado concretamente en Indonesia: allí se está, literalmente, eliminando toda la selva, comprada por grandes grupos económicos internacionales.
Los libros escolares de Estados Unidos nos muestran a la totalidad de la Amazonia como “territorio internacional” (o sea, de ellos), y los ejemplos pueden seguir multiplicándose.
Los combustibles producidos (al igual que papel que produce Botnia, por ejemplo) no serán para nosotros: irán a alimentar a las grandes bestias: Estados Unidos, Europa y China.
En un contexto diferente esta afirmación sería, también, diferente. Así es que examinemos ese contexto.
CONTEXTO
Asistimos a un nuevo momento histórico: ha finalizado aquella etapa que habíamos llamado liberalismo, o más bien, neo-liberalismo. Hoy todo es monopolio, concentración y autoritarismo.
Mientras que el margen de acción de los gobiernos tiende a disminuir drásticamente, el para-estado financiero forjado en las últimas décadas, montado sobre la concentración económica, está llegando a su punto culminante.
Ellos, los que concentran el poder, arremeten contra los gobiernos que tocan sus intereses, utilizando como ariete a la televisión (cuyo discurso es monocorde y nos satura con sobredosis de derechas: Macri, Carrió y otros figurones). Este monopolio informativo, así como en muchos casos decide una elección, hoy lleva de la nariz a multitudes de idiotas útiles a marchar y manifestarse a favor de quienes más los perjudican.
Ya hemos vivido algo similar en Bolivia y Venezuela.
Ellos, los poderosos, en cualquier momento comenzarán a intervenir en las bases mismas del capitalismo: se meterán, por ejemplo, con la propiedad privada. Tan lejos llegarán. Así intentarán superar sus cotidianas frustraciones, porque a pesar de la situación que describimos todo les está saliendo mal. Irak no proporcionó ni el petróleo esperado ni la base de lanzamiento para invadir a Irán. Las bolsas se derrumban. El dólar de desvaloriza. Surgen movimientos sociales que adquieren poder político, y personajes que encarnan ese poder como Evo Morales, Correa o Chávez los desconciertan porque no estaban en sus planes.
Quizás ellos no han advertido que el eje del momento histórico pasa por la desestructuración general: la fragmentación es política, económica, cultural, relacional y también personal. Y ellos no escapan a este proceso genralizado.
La desestructuración arremete contra los estados nacionales por encima (globalización, regionalizaciones, para-estados) y por debajo (autonomías, intereses corporativos)
El ciudadano común advierte esto de un modo directo: el transporte público no funciona, la seguridad y la justicia no funcionan, etc. etc.
Estos detentadores del poder real, están enceguecidos, están furiosos y, como tienen poder, son peligrosos.
¿Acaso les importa que en Argentina, produciendo alimentos para el equivalente de 300 millones de personas, y teniendo menos de 40 millones de habitantes, aún haya quienes no están adecuadamente alimentados?
¿Acaso incluyen en sus quejas los subsidios que reciben en forma de gasoil barato y disminución del IVA en un 50 %?
¿Acaso han mencionado que, gracias a un valor del dólar que está inflado artificialmente y cuya cotización real debería ser la mitad de la actual, sus ganancias por exportaciones están duplicadas?
Muchos de esos grupos económicos, que hoy se autodenominan “productores rurales”, tienen también inversiones en petróleo y minería ¿Se han quejado, acaso, de que pueden exportar libres de impuestos y retenciones en esos rubros? ¿Mencionan que no pagan impuestos (sino que el gobierno les paga!!!!)? ¿Qué pueden contaminar sin ningún control y pagar sueldos miserables?
No estará de más resaltar que, tal como anunciáramos en los años 80, los partidos burgueses han desaparecido, se han desintegrado, transformándose en gerencias o sub-gerencias de los intereses financieros internacionales.
Agreguemos, para cerrar esta breve contextualización, que la forzada retirada del Fondo Monetario Internacional de buena parte de la escena mundial, puede ser leída como una victoria pírrica: han dejado,
en su retirada, dos caballos de Troya: uno es el CIADI (el tribunal impuesto por el Banco Mundial para regular las relaciones entre los gobiernos y los inversores extranjeros), este importantísimo tema que no tocaremos hoy merece, sin embargo, un serio estudio y debiera ser materia de esclarecimiento para la población y para los luchadores sociales y políticos. En todo caso ofrecemos información y materiales de los que disponemos.
Y si se nos permite un brusco salto de plano, traemos a colación un hecho cotidiano para todos nosotros: el aumento desmedido de
los alimentos en los últimos dos años. Este fenómeno no es local, es generalizado en vastas regiones del planeta. Se debe, principalmente, al alza continua de los precios internacionales de la soja; así, cada año, nuevas tierras son incorporadas al cultivo de esta planta, desestimando la producción de alimentos (sin contar con las deforestaciones indiscriminadas que acompañan a este fenómeno). Tenemos así una muestra anticipada de lo que irá sucediendo si se vuelve masiva la producción de bio-combustibles.
QUÉ HACER
El panorama es por demás complejo, al tiempo que se requieren legislaciones que regulen el uso de la tierra, los gobiernos que debieran tomar tales medidas se encuentran con escasos márgenes de maniobra.
Afirmamos que, aunque suene utópico e irrealizable, son ineludibles las siguientes medidas:
1) La integración regional de América Latina y del Caribe en torno a los intereses concretos de sus pueblos.
2) La regulación, de parte de los Estados, acerca de la posesión y del uso de las tierras productivas.
3) La tierra, el agua y todos los recursos naturales, al igual que otros recursos estratégicos (como la salud, la educación, las comunicaciones, los transportes, las aduanas y los grandes medios de producción) deben ser considerados bienes públicos, no susceptibles de alienación, comercio, privatización, etc. sino sujetos a las necesidades y a las decisiones de los pueblos. (Y aquí no podemos dejar de mencionar nuestras coincidencias y apoyo a los intentos del presidente boliviano, Evo Morales, en este sentido)
4) Se debe crear la figura del “DELITO ECOLÓGICO“, incorporándola al Código Penal, en concordancia con lo expresado anteriormente.
5) Deberá tratarse diferencialmente, en asuntos de impuestos y retenciones, a los pequeños productores y cooperativas, mediante un sistema impositivo progresivo y proporcional, en el cual cada uno pague en relación a sus ganancias y posesiones.
6) Todas estas medidas que estamos enunciando serán inútiles o inviables si se sigue decidiendo discrecional y centralmente en los gobiernos. Es imperativo que estas decisiones sean descentralizadas a favor de las regiones y sub-regiones, con intervención directa de la población en todas las decisiones, inclusive en la adjudicación de los presupuestos.
7) Y por último, y cambiando el plano, es absolutamente necesario que nosotros, luchadores, aprendamos a construir el poder social necesario para decidir nuestros destinos como pueblos, liberándonos de toda dependencia, de todo interés mezquino y pequeño.
Muchas gracias.
Danilo Marello, Movimiento Humanista
Córdoba, 29 de marzo de 2008




2 respuestas hasta el momento ↓
rreloj // Mayo 8, 2008 a 5:41 am
Me parece un artículo interesante y de mucha actualidad. En mi blog también toco este tema, puede consiltarlo en Verdades de Cuba ¡Radio Reloj!.
mar // Mayo 14, 2008 a 12:59 pm
Efectivamente, son buenos tus artículos sobre el tema. ¡Qué monstruosidad hemos creado, o dejado crecer!
http://rreloj.wordpress.com/, este es tu blog