El Camino de la No Violencia

Colombia en Ecuador. La opinion de Luis Ammann.

Marzo 6, 2008 · Dejar un comentario

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Imposible estar seguros de la verdad, pero la descripción de los hechos es una aproximación. Según aseguran unos y otros, en esto hay acuerdo, tropas militares de Colombia ingresaron en la madrugada del sábado 1 de marzo a territorio ecuatoriano. Lo hicieron de dos modos: bombardearon -lo dijo el ministro de defensa de ese país- un campamento “temporal” de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), causaron bajas y luego ingresaron efectivos uniformados a rescatar cadáveres de los oponentes. Sólo dos, de 18 muertos y 11 heridos. Los dos más valiosos militarmente. Uno de ellos: Raúl Reyes, el segundo en la jerarquía de la guerrilla. ¿Qué hacían en Ecuador los guerrilleros? Una fuente cercana a las FARC aseguró que esa presencia estaba en el marco de una inminente liberación de 12 rehenes, entre los cuales la mítica Ingrid Betancourt. Imposible estar seguros. Pero hubo, de acuerdo al Derecho Internacional, una violación de la soberanía territorial, la falta más grave que pueda cometer una nación contra otra en tiempos de paz.
El presidente Rafael Correa consideró la invasión del país que gobierna como “un ultraje” y no aceptó las explicaciones de su par colombiano Alvaro Uribe, quien adujo que fue “una persecución en caliente” tras un tiroteo. Correa también contradijo las manifestaciones de Uribe, asegurando que los militares colombianos masacraron a los guerrilleros mientras dormían, pues los cadáveres estaban en pijamas y ropa interior. No fue entonces una invasión en caliente sino una operación planificada, con ayuda de la más moderna tecnología, donde estaba previsto que se ingresaría en territorio de otro país. El vocero presidencial César Velásquez dijo que “Colombia pediría excusas”. Ecuador ha retirado su embajador y ha echado de su territorio al embajador colombiano. Más tarde, ha roto relaciones con el país agresor.
El hecho ha conmocionado a toda América Latina y hay un sentimiento unánime de condena hacia la incursión militar colombiana. Los medios de comunicación también dan por cierto que los militares colombianos entraron en Ecuador sin importarles las consecuencias, mientras que otros especulan conque las buscaron.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, movilizó tropas hacia la frontera con Colombia, argumentando que la incursión militar pone en peligro a su país. El canciller brasileño Cesar Amorín interrumpió una gira por Asia y regresó de inmediato para ofrecer su mediación. La cancillería argentina ha manifestado su preocupación por la violación de la soberanía ecuatoriana, aceptando que el hecho ocurrió. Los gobiernos de Chile, Uruguay, Paraguay, Nicaragua y organismos como la OEA también han manifestado su preocupación.
Hasta ahora no hay elementos para pensar que esta invasión sea el preludio de acciones más importantes: más bien -según la mayoría de los analistas- parece una operación auspiciada por los asesores estadounidenses que actúan en el marco del Plan Colombia. Según ese punto de vista tendría el carácter de triple advertencia: a Ecuador por su vinculación con Chávez y por su intención manifiesta de no renovar el convenio con EUA por la base que la tacks force tiene en Manta; a Chávez por su irritante prédica antiimperialista y para que frene su participación en el canje de presos y a las FARC, con quien Uribe realmente no quiere negociar porque imagina que está cercano un triunfo militar sobre ellas. El jefe guerrillero eliminado, Raúl Reyes, era precisamente el impulsor del canje humanitario de rehenes y un interlocutor válido para los gobiernos latinoamericanos y para Francia, Suiza y España. Esta violación de la soberanía, además de socavar las relaciones entre países hermanos, es un duro golpe para el operativo de canje y pone en peligro la vida de las personas retenidas.
Los gobiernos que, por motivos internos, hacen gestos violentos hacia fuera de sus fronteras deberían tener en cuenta que la violencia vuelve inexorablemente contra quienes la ejercen. Es la hora para que intervenga y justifique su existencia la Organización de Estados Americanos (OEA) y se privilegie el uso de las palabras antes que las balas. De esto sí estamos seguros.

Reproducido del blog http://luisammann.com.ar/

Las negritas son nuestras.

Categorías: Integración Latinoamericana · Paz y Desarme
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